Prepare árboles nuevos para el invierno

Prepare árboles nuevos para el invierno La estación más fría del año puede ser dura para un árbol que permanece expuesto durante toda la ira del invierno. Los árboles jóvenes o recién plantados son especialmente susceptibles a la estación debido a la falta de sistemas radiculares extensos y bien establecidos, y de corteza gruesa.

Si Toma pequeñas medidas en el otoño, podrá asegurarse de que los árboles lleguen al invierno preparados para sobrellevar lo que sea que la naturaleza disponga. Para proteger su inversión en árboles nuevos durante el primer invierno, siga una simple lista de control para cuidar las raíces, el tronco y las ramas.

Raíces

  • Agua. Los árboles, especialmente los árboles perennes, necesitan de humedad adecuada del suelo durante sus primeros dos o tres inviernos. En regiones donde el suelo se congela, analice la posibilidad de aplicar riego durante el descongelamiento del invierno, momento en el cual el agua realmente puede penetrar en el suelo.
  • Abono orgánico. Desde el final del otoño hasta el comienzo de la primavera, coloque una capa de abono orgánico, de 2 a 3 pulgadas de grosor, que se extienda más allá de la línea de escurrimiento del árbol. Esto es de vital importancia con los árboles perennes recién plantados, tanto en las coníferas como en los árboles de hoja ancha. Evite aplicar abono orgánico directamente sobre el tronco. El abono orgánico cumple dos funciones fundamentales: 1) protege al suelo y las raíces del árbol de las temperaturas extremas, y 2) disminuye la pérdida de agua del suelo. En las regiones frías donde el suelo se congela, espere hasta que el suelo esté congelado para aplicar abono orgánico.
  • Tutor. Si el árbol se encuentra en un lugar ventoso o su copa es muy pesada, analice la posibilidad de usar tutores. Utilice un método que le permita al tronco balancearse y moverse libremente para fomentar el crecimiento de un tronco fuerte. Sujete el árbol con tutores utilizando trozos anchos de un material fuerte y resistente a la intemperie, como lona o hule.
  • Nada de sal. En regiones donde el invierno implica hielo, evite utilizar sal de roca para derretir el hielo cerca de los árboles jóvenes. La sal interfiere con las finas raíces del árbol e inhibe la capacidad de absorber lo que el árbol necesita: agua, nutrientes y oxígeno.

Tronco

  • Bolsas de riego. Quite las bolsas de riego de los troncos antes de que lleguen las heladas. Al dejar las bolsas, corre el riesgo de que los roedores encuentren un refugio cómodo para el invierno o de que se acumule hielo alrededor del tronco.
  • Plagas. Hasta que el tronco de los árboles jóvenes desarrolle una corteza rugosa y dura, son apreciados por roedores como los conejos y ratones de campo. Comerán la corteza, y el tejido verde que crece por debajo. Si el daño se produce en más de la mitad de la superficie alrededor del tronco, es posible que se pierda el árbol.
    • Puede pulverizar repelentes para proteger los árboles, pero es probable que necesite volver a hacer una aplicación después de la lluvia o la nieve. Los repelentes tienen distintas tasas de efectividad. Una solución más permanente es cerrar el tronco del árbol con barricadas hechas de protecciones plásticas o corralitos de alambre de un cuarto de pulgada. Asegúrese de instalar la protección para troncos por encima de la línea de nieve, de lo contrario, los roedores se sentarán sobre los montículos de nieve y comerán la corteza.
  • Golpe de sol. El fuerte sol de invierno sobre la parte sur y suroeste del árbol puede descongelar la corteza del árbol durante el día. Si las temperaturas nocturnas caen por debajo de cero, las células descongeladas se congelan rápidamente y causan rupturas y grietas en el tronco, lo cual interrumpe el transporte de agua hacia la parte superior del árbol. Este proceso se llama golpe de sol o sunscald. Para evitarlo, envuelva el tronco con papel crepe o píntelo con puntura blanca látex diluída. Los árboles comúnmente afectados, normalmente, tienen una corteza delgada, por ejemplo el fresno, los frutales, la acacia negra, el tilo, el arce y el sauce.

Ramas y follaje

  • Quemadura de invierno. Las plantas perennes recién plantadas son susceptibles a las quemaduras de invierno, que se producen por la incapacidad de las raíces jóvenes de absorber suficiente agua para evitar la pérdida excesiva de agua como consecuencia de los vientos invernales. Se puede reducir la pérdida de agua pulverizando las plantas con antidesecante (también llamado antitranspirante) o creando un rompevientos alrededor de las plantas. Coloque estacas en el suelo y engrampe arpillera en la parte superior de las mismas.
  • Ramas rotas. La pesada nieve y el hielo pueden apilarse sobre las ramas jóvenes y hacer que se rompan. Pode las ramas rotas según sea necesario. Cuando se apile la nieve, quítela con una escoba, haciendo movimientos suaves ascendentes. En zonas de nieve, proteja las plantas perennes erguidas, como el cedro o el junípero, con coberturas de malla especiales, que se pueden conseguir en los centros de jardinería.

Si desea más informacion sobre cómo preparar los árboles establecidos para el invierno consulte.

Para más información sobre cómo cuidar los árboles recién plantados en primavera consulte.

¿Desea realizar alguna consulta sobre árboles? Obtenga las respuestas en nuestra sección Preguntas frecuentes sobre el cuidado de árboles.