Plagas comunes de vegetales

Usted no es el único que tiene ganas de hacerse un festín con los productos cultivados en su casa. Los insectos también tienen como blanco su banquete comestible. Las plagas astutas empiezan por conocer a su enemigo, incluso dan señales reveladoras de que están activas en su jardín.

El mejor momento para buscar problemas es cuando está cultivando. ¿No sabe bien qué buscar? Use esta guía sobre plagas comunes de comestibles para mejorar su coeficiente intelectual en cuanto a plagas de vegetales.

Babosas y caracoles

Apetitos voraces acompañan a estas plagas viscosas hacia el jardín. No son delicadas en cuanto al menú; se alimentarán de casi cualquier planta. En primavera, destrozan las plántulas de lechuga con rapidez y aniquilan los cuellos de zanahorias y remolachas.

Más tarde en la temporada, estas máquinas moledoras dejan senderos angostos sobre las frutas: frutillas, tomates y berenjenas. Colocar postes en los tomates deja al fruto fuera del alcance de las babosas hambrientas. Estas plagas se alimentan por la noche o en días nublados. Si sospecha que hay babosas, salga disimuladamente al exterior cuando esté oscuro con una linterna para inspeccionar las plantas.

Otros signos de babosas y caracoles: plántulas que desaparecen, hojas mitad comidas, senderos en frutas que están madurando.

Áfidos

Estos insectos chupadores aparecen al comienzo de la temporada, mucho antes de su primera cosecha. Los áfidos son ovalados, pequeños, verde claro, negros o rosados. Se reproducen rápidamente: Un día las plántulas se ven bien; al otro, los tallos aparecen cubiertos. Generalmente los áfidos prefieren nuevos brotes de plantas y plántulas. Son plagas que aprovechan las oportunidades por iguales, atacando cualquier cosecha.

Los áfidos succionan los jugos de los nuevos brotes, capullos y hojas. Producen melaza, una sustancia dulce, pegajosa que alberga una fumagina negra y atrae a las hormigas. Si no detecta las plagas agrupadas en los nuevos brotes, puede buscar fumagina u hormigas inspeccionando los tallos de arriba a abajo.

Otros signos de áfidos: hojas enrolladas, atrofiadas, arrugadas; hojas amarillentas que se caen de los tallos.

Taladrillos y gusanos de la col

Dos plagas similares a las orugas, los taladrillos y los gusanos de la col, infestan las cosechas de la familia de la col, incluyendo el brócoli, repollito de Bruselas, coliflor y repollo. Los taladrillos adoptaron ese nombre porque arquean (curvan) sus espaldas mientras que se arrastran. Ambos gusanos son verdes. Los gusanos comen los bordes de las hojas y los huecos de bordes andrajosos en las hojas. Se esconden en las caras inferiores de las hojas y en las cabezas internas que están en desarrollo o en lugares de brotes de plantas.

Otros signos de gusanos y taladrillos de la col: polillas blancas pequeñas revoloteando entre las plantas (esas polillas ponen huevos que se convierten en gusanos); granulados pequeños, oscuros de excremento (materia fecal) en las hojas, que crecen a medida que los gusanos crecen en tamaño.

Escarabajo mexicano del frijol

Los frijoles son la cosecha elegida por estas plagas masticadoras. Similares en tamaño y forma a las mariquitas, los escarabajos mexicanos del frijol exhiben un color cobrizo con manchas negras. Los más jóvenes no tienen manchas.

Las larvas tienen cuerpos suaves con una apariencia espinosa. Se alimentan bajo las hojas, masticando las hojas del frijol y las vainas. Cuando una gran cantidad de larvas se alimentan, las hojas se esqueletizan. Solamente las nervaduras quedan intactas, los espacios del medio quedan secos, marrones y se caen.

Otros signos de escarabajos mexicanos del frijol: racimos de huevos amarillos ovalados bajo las hojas; huecos pequeños en las hojas (cuando empieza el daño); huecos en las vainas de frijoles que están madurando.

Gusano cornudo del tomate

A pesar de su gran tamaño (superior a las 5 pulgadas de largo), es difícil detectar este gusano en la parcela de los tomates. Los inconfundibles gusanos verdes tienen vetas blancas y manchas como ojos en sus cuerpos, así como una cola roja o negra. Se alimentan principalmente de las hojas de la planta del tomate, pero se hacen un festín con otras cosechas de las familias del tomate, tales como la berenjena o la papa.

Los gusanos se esconden bajo las hojas durante el día, emergiendo para alimentarse al atardecer o en días nublados. Las hojas enteras desaparecen repentinamente, y cuando los gusanos crecen, también consumen los tomates maduros.

Otros signos del gusano cornudo del tomate: presencia de colibríes, o polillas, polillas esfinges, el padre de este gusano (si usted las ve planeando alrededor de los tomates, inspeccione las plantas con frecuencia por los gusanos); granulados pequeños, oscuros de excremento (materia fecal) en las hojas, que crece a medida que los gusanos crecen en tamaño.